La casa del maestro
De ladrillo, junto a la Plaza de España y, más tarde, en su propia hilera. Sala, comedor y cocina abajo; los dormitorios, arriba.
Pueblo de luz, pueblo de colonización. Un lugar dibujado de una sola vez a orillas del Búrdalo, levantado por las manos de quienes llegaron a labrar la vega. Baja y recórrelo.
Comienza el recorridoSituado en la Comarca de las Vegas Altas del Guadiana y cercado por el río Búrdalo, Valdehornillos forma parte de los pueblos de colonización del Plan Badajoz. Se pobló a principios de 1969 con familias llegadas de toda Extremadura y de regiones vecinas, y en 1997 fue declarado Entidad Local Menor. Su arquitectura, moderna y sostenible, es un patrimonio reciente que merece ser contado.
Año de fundación
Habitantes
Altitud
Pueblos de colonización en Extremadura
Casas y tierras se repartían por sorteo; con cada vivienda, una yunta de labor y una o dos vacas de leche.
Para ser colono había que ser mayor de 21 años, acreditar práctica agrícola y saber leer y escribir. Quienes llegaban recibían un aviso: hasta la primera cosecha tendrían que vivir de sus propios medios, con una reserva mínima de unas 20.000 pesetas y un ajuar básico.
El reintegro al Instituto Nacional de Colonización se pagaba en veinte años por la tierra y treinta por la vivienda. Entre 1969 y 1975 gobernó la Junta de Colonos; con la democracia llegó el Alcalde Pedáneo y, después, la Junta Vecinal.
«Pueblos iguales pero diferentes, construidos de una sola vez»
— Dirección General de Arquitectura de Extremadura

Un pueblo entero proyectado sobre el plano antes de existir.
El Instituto Nacional de Colonización lo levantó bajo la dirección de José Tamés. A sus arquitectos se les dio una libertad inusual para diseñar pueblos «iguales pero diferentes», con criterios de vanguardia y modernismo.
El resultado es una trama regular de casas bajas y encaladas, calles humanizadas y un fuerte componente estético donde conviven el arte y el mobiliario público. Una arquitectura pensada para el regadío y la vega.
Una L de edificios neurálgicos que abraza la Plaza de España.
En el extremo oeste se alza el Ayuntamiento, unido por un porche a las viviendas de funcionario, maestro y artesanía, y al otro lado a la Iglesia y el centro parroquial. Juntos dibujan una L que abraza la plaza.
Arquitectura modernista y funcional, de líneas puras sin ornamentación, rematada por una corona de ocho puntas. Bajo el mismo techo latían el juzgado, correos, el dispensario, la panadería, la abacería y el bar.


Primera misa en 1971. Una sola nave bañada de luz hacia el presbiterio.
De planta rectangular y presbiterio elevado, con una cantoría de coro bajo poco común. Cuatro óculos guardan a los evangelistas: el águila de San Juan, el buey de San Lucas, el león de San Marcos y la figura humana de San Mateo.
El altar mayor, de granito, está presidido por el Cristo crucificado entre dos ángeles. En el pórtico, un mosaico de cerámica relata la caída y conversión de San Pablo. Procesionan el Cristo Nazareno y la Virgen de la Dolorosa.
Seis tipos de casa, de la A a la F, para una sola comunidad.
Las viviendas de colono se clasificaban por tipos —A, B, C, D y E— y las de obrero en tipos E y F. Se adjudicaban por sorteo, según el número de hijos y de habitaciones disponibles.
Cada lote sumaba sus dependencias agrícolas: cuadra, granero, porche y, en una segunda fase, pajar, gallinero y cochiquera. El plan preveía 138 viviendas de patrimonio familiar sobre parcelas de 50 × 35 metros.


Aulas en diente de sierra, retranqueadas y abiertas al sur.
Por las disposiciones de la época, las escuelas no podían ser mixtas: se proyectaron dos de niños y dos de niñas, idénticas salvo en sus aseos y ligeramente retranqueadas para animar las fachadas.
El edificio juega con sus cubiertas formando una tipología en diente de sierra, con grandes ventanales al sur protegidos del sol y jardineras a sus pies. Al crecer la población infantil, los cursos superiores de E.G.B. pasaron a la Casa de la Cultura.
El edificio en L que cambió de uso sin perder el corazón.
Frente de Juventudes y Sección Femenina compartían un edificio en forma de L, con un porche corrido en toda su fachada y dos zonas independientes: salas de actividades, aula con cocina, hogar-biblioteca y despachos.
Reconvertido con los años, acogió tres aulas para 6.º, 7.º y 8.º de E.G.B. y, más tarde, una guardería en su trasera. Hoy es la Casa de la Cultura del pueblo.


A las puertas del pueblo, donde el trasiego de máquinas no molestaba.
Se situó a la entrada, donde el acceso principal se une a la ronda oeste. Un patio de 1.500 m² acogía cobertizo, almacén y una báscula de camiones para el grano y el ganado.
Allí trabajaban un perito agrónomo, un capataz, un guarda canal y un tractorista del IRYDA. La primera cooperativa fue San Miguel; después llegó la de Hornillos. Hoy, fusionadas, son Hormiguel.
El pimentón que dio nombre a las fiestas y trabajo a todo un pueblo.
En 1979, de una conversación entre Paco Sánchez y un perito agrónomo nació la fábrica. La empresa EVESA trajo planta de Murcia y compró cosechas en Valdehornillos y en los pueblos vecinos: Hernán Cortés, Medellín, Santa Amalia, Alonso de Ojeda…
Primero la guinda, después el pimiento de bola, más rentable. Llegaron a trabajar más de cuarenta personas, casi todas mujeres. Con el tiempo se montaron molinos para elaborar el pimentón aquí mismo, y la producción llegó a exportarse.


Doscientas ocho butacas y un cine de verano al aire libre.
El edificio social compartía manzana con viviendas de colonos y obreros. Tras el vestíbulo se abrían el bar, los aseos y el cine de verano; al fondo, tras el escenario, los camerinos. La cabina de proyección colgaba en una entreplanta.
Se completaba con la vivienda del encargado, que también atendía el bar. Hoy el conjunto está cerrado y en manos privadas, guardando la memoria de las noches de proyección.
Una arquitectura silenciosa, proyectada con regla y cálculo.
Dibujado en 1967, su tamaño se calculó al detalle: 204 familias, una media de cinco personas y veinte años sin remover una sola sepultura. De ahí salieron 163 plazas, con un margen reservado para lo excepcional.
Dos cuerpos unidos por un porche abierto: a la izquierda la capilla; a la derecha el depósito. Una esquina, con entrada independiente, se reservó como cementerio civil.

12 / Vida cotidiana
De ladrillo, junto a la Plaza de España y, más tarde, en su propia hilera. Sala, comedor y cocina abajo; los dormitorios, arriba.
Despacho de pan, obrador con horno y almacén de harina en los bajos; la vivienda del panadero, justo encima.
El lugar donde se hacía la vida en un tono distendido. Junto a él, el quiosco, levantado para un vecino que un accidente apartó de la labranza.
Antes del ambulatorio, los colonos se aseguraban la atención de un médico a través de la «iguala».
Hogueras de invierno, romerías de primavera y la recolección del pimiento. Cada celebración cuenta de dónde viene este pueblo.
Entre diez y quince hogueras se encienden por las calles para compartir la noche al calor del fuego, con comida, bebida y música.
Desfile y convivencia en la plaza con más de la mitad del pueblo, y el martes el entierro de la sardina con asado final.
Romería laica nacida de una convivencia del AMPA: las familias suben al paraje de los Pinos para un día de juegos, tómbola y verbena.
Las ferias originarias de la localidad, celebradas por primera vez en 1970: tres días de deporte, cultura, música y comida.
Festival de música gratuito con grupos extremeños que se celebra desde 2005, junto al aniversario de la asociación juvenil AJOVAL.
En honor a Ntra. Sra. de la Merced, al recoger la cosecha. Junto a ellas, una Semana Cultural con más de 25 años de historia.
Grullas en invierno, girasoles en verano, el Búrdalo siempre alrededor.
El río Búrdalo cerca el pueblo y dibuja, aguas abajo, cuevas labradas por los árboles. En invierno llegan las grullas a alimentarse y dormir; el CRALAB acoge a quienes vienen a observarlas.
En verano, un mar de girasoles rodea las casas. Tres recorridos por caminos de servicio permiten leer este paisaje agrícola a pie, en cualquier estación del año.
7 km entre tierras de cultivo hasta el cauce del río.
5 km hacia una construcción que la leyenda llama búnker.
4 km para tres estaciones: aves, siembra y cosecha.
Valdehornillos sigue caminando por sus rutas y cuidando su patrimonio. Elige por dónde seguir explorando.